BUENO PARA COMER





El antropólogo Marvin Harris decía, que los alimentos que prefiere cada cultura, son aquellos que presentan una buena relación de costes y beneficios prácticos.

Probablemente esto sea cierto, pero en el caso del Equipo Base, ocurre que vamos cambiando cada 48 horas de cultura y sin darnos tiempo entender a la primera, ya estamos en la siguiente.

Os cuento esto para hacer referencia a la cantidad de “porquerías” con perdón, que estamos comiendo. Cositas que parecen cortezas de árbol, cositas violetas, verdes, amarillas, sopas de textura desconocida, rodajas de cosas que ni podemos pronunciar, algo parecido a carne envuelto en una hoja…

Este viaje nos está volviendo muy internacionales y mis sufridos compañeros y yo, ya no nos ocupamos tanto de saber el nombre de lo que comemos o de buscar el equivalente en nuestra cultura de origen. A estas alturas solo nos da para preguntar ¿pica o no pica? Y si no pica, se pasa la voz al resto y todos lo comemos.

Estamos pues al inicio, de lo que en un futuro se conocerá como "la revolución del sincretismo culinario" o dicho de otro modo, allí donde llegues come de lo que hay, siempre que no pique claro.

1 comentario:

olgah dijo...

jaja, qué buena anécdota. Sólo hice un viaje a Bangladesh pero, con la comida, efectivamente, la pregunta clave era esa: pica o no.
Un abrazo y que sigáis disfrutando el viaje.

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